Cambio radical y pseudodemocracia

Laura Mintegi, en su presentación como candidata de EH Bildu a las elecciones autonómicas vascas (FOTO: Fernando Gómez, Hoy)

Batasuna tiene candidata. Con Otegi haciendo sombra en el patio de la cárcel de Logroño, la cuchipanda “civil” de ETA se embarcó en uno de sus cambios de look, como hacían antes en el “Diario de Patricia”, donde entraba una chica o un chico poco agraciados y salían igual, pero peinados a lo Llongueras y con otra ropa.

Atrás quedaron los hombres grises, sin corbata, con pendientes y barbas cerradas; atrás quedaron también las “nekanes” de mechas imaginativas en el pelo. Se llama Laura Mintegi y es profesora de universidad y escritora. Se entiende que da una impresión moderna, civilizada, culta, exquisita. Algo lógico cuando se está en plena limpieza, frotando los restos de amonal y gasolina, escondiendo los casquillos de bala, tapando las manchas de sangre y vísceras con el papel blanco de los comunicados.

Rufino, Pernando y compañía apradrinaron a la nueva careta etarra. Y Mintegi, en su primera aparición, dijo que España es una pseudodemocracia. Así como suena. Después de pensarlo un poco… pues sí, tiene razón.

Hay quien dice que ETA mata pero no miente. Yo creo que miente aún más que mata, porque toda ideología totalitaria se alimenta de la mentira. La nueva estrella del firmamento ‘abertzale’ justifica esa “pseudodemocracia” en que el Estado encarcela a políticos y periodistas por delitos de opinión e impide a los partidos políticos presentarse libremente a las elecciones.

Justo al contrario. España es, sí, una pseudodemocracia en varios sentidos (Mintegi lo sabe, aunque el fanatismo nacionalista le impida reconocerlo). Es una pseudodemocracia cuando las detenciones de terroristas se dosifican por decisiones políticas, cuando poco a poco se deja de apresar a etarras para que no se note y nos creamos que es “porque no se mueven”, cuando se decide un goteo constante (hoy uno, mañana dos, el miércoles otro, el sábado ponme tres), cuando se mantiene localizado a algunos de los líderes históricos de la banda (como José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, Josu Ternera) y no se ordena su detención.

Es una pseudodemocracia cuando se da crédito a las palabras que unos delincuentes escriben en un papel y se ocultan o se resta importancia a los datos que demuestran la actividad logística y de reclutamiento de ETA. España es una pseudodemocracia cuando desde el Gobierno se pastelea con los terroristas que cumplen sus penas en prisión y se va deslizando la impunidad en los pliegues de palabras como “inteligencia” o “generosidad”.

España es una pseudodemocracia, no porque se encarcele a políticos y periodistas por opinar (están en la cárcel por ser los tentáculos de una organización criminal), sino porque sigue habiendo políticos y periodistas que no pueden ejercer libremente su labor en unas tierras donde se ha acosado, expulsado, secuestrado y asesinado a José Luis López de Lacalle, a Froilán Elespe, a Santiago Oleaga, a Manuel Zarrameño, a José María Portell

Sí, Laura Mintegi, usted tiene toda la razón. España es una pseudodemocracia porque el Estado y los encargados de su custodia han permitido que usted y su partido se presenten a unas elecciones. Gracias por la sinceridad. Aunque sea inconsciente.

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Acerca de aurelioruizenebral

Periodista. Loco por los periódicos y la política. Español y madridista hasta la muerte. @AurelioREnebral aurelioruizenebral@hotmail.com
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